La ciudad de Carmona posee una suma de valores culturales locales y regionales reconocidos. El valor universal excepcional le viene conferido por los atributos y elementos singulares que la integran. Entre estos, figuran el carácter de lugar estratégico fortificado, la continuidad y persistencia del poblamiento, que constituyen los rasgos más sobresalientes.

El origen de la ciudad de Carmona se encuentra en la elección de un sitio sobreelevado, con recursos naturales, de fácil defensa, que permite el control del territorio y de los caminos. Características que le han permitido jugar un papel sobresaliente a lo largo de la historia.

Desde hace más de 5000 años Carmona ha estado habitada permanentemente, sucediéndose  sobre el mismo espacio cultura tras cultura hasta el día de hoy. Este hecho ha dado lugar a la formación de una riquísima estratigrafía arqueológica, bien conservada, que documenta toda la historia del Valle del Guadalquivir y los importantes acontecimientos históricos allí acaecidos.

A las defensas naturales que supone el relieve abrupto, en el siglo VIII a.C., se suman fosos, empalizadas, bastiones y murallas, que delimitan un perímetro defensivo  que perdurará funcionalmente hasta la Edad Moderna. La ciudad controla desde su posición estratégica  y fortificada las principales vías de comunicación del valle del Guadalquivir y los tres paisajes que constituyen sus fuentes de recursos: los Alcores, la Vega y las Terrazas.

El valor militar como lugar estratégico fortificado, sin duda el rasgo más definitorio del enclave desde sus orígenes, declina a partir de la Edad Media y da lugar a la transformación de la ciudad en un centro agrario (agrociudad). La posición estratégica y de dominio del territorio adquiere significado económico, a la vez que se percibe una clara simetría entre estructura social y agrícola, entre arquitectura y propiedad. Mientras que, uso y funciones de espacios e inmuebles persisten a lo largo de la historia, y se expresan en la continuidad  del entramado urbano.

Carmona y su hinterland,  un paisaje cultural urbano, ejemplo eminente de los procesos y modos tradicionales de asentamiento humano, y de la  interacción entre el hombre y su entorno natural, desarrollado de forma dinámica a lo largo de la historia.

 


 

En la ciudad de Carmona potencialmente encontramos valores universales  extraordinarios, que se interpretan de manera ejemplar en la interacción de  la dualidad que representa el binomio  ciudad y   territorio.

Además del relieve y las particularidades naturales del entorno, el paisaje urbano de la ciudad refleja en la distribución y tipología de los inmuebles, los procesos  económicos y sociales acontecidos en el territorio.

Así, junto a los atributos principales del Bien destacan  una serie de características.

 


 

–  Las murallas, el bastión de la puerta de Sevilla y el relieve abrupto, como defensa natural,  constituyen un ejemplo sobresaliente de los sistemas de fortificación construidos durante casi tres mil años, con el fin de defender la ciudad y, sobre todo,  dominar  un cruce de caminos de valor regional y el territorio.

– Las minas de agua datadas en  época romana son un ejemplo de ingeniería y construcción de un sistema de captación, canalización y aprovechamiento de los recursos hídricos. Un sistema de minas y  lumbreras /pozos  que se ha conservado en uso hasta nuestros días.

Desde el año 2016 se está realizando en Carmona un estudio sistemático de estas minas, lo que ha permitido localizar, explorar y documentar un gran número de las mismas, tanto en ámbito urbano como en el rural.

– La persistencia de la huella del Urbanismo romano en la ciudad. En Carmona se conservan en pie su necrópolis, dos de sus puertas, el anfiteatro y las canteras. En el subsuelo de la ciudad, se documentan y se integran testigos de las termas, el foro, las calzadas, el circo, la fuente pública etc. Conserva un buen número de elementos singulares visitables de época romana, que ilustran la vida y la estructura en una ciudad romana.

– Carmona es ejemplo de evolución de un núcleo urbano, desde los orígenes como poblado de cabañas hasta la actualidad.  El primer poblamiento en cabañas da paso a la formación en el siglo VIII a.C. del primer núcleo de carácter urbano en el norte,  actual barrio de san Blas. Desde el que Carmona experimenta un crecimiento orgánico hacia el sur y limites orientales del perímetro defensivo. En el cambio de Era,  la ciudad se amplía conforme  la planificación romana,  y formaliza el trazado de la Vía Augusta, antes Hercúlea, como cardo máximo. Eje principal que articula el plano de Carmona hasta el día de hoy.

– La singularidad  de la arquitectura Mudéjar estriba en la amplitud de esta manifestación, que abarca todos los tipos de arquitectura y que prevalece como lenguaje formal principal hasta la llegada del Barroco. Una arquitectura mudéjar que se conserva intacta o estratificada bajo  reformas posteriores en un gran número de inmuebles de arquitectura popular, palaciega o religiosa.